Kevin Johansen

Kevin Johansen

Todos queríamos ser de chicos, cuando fuéramos grandes, Kevin Johansen. Después nos olvidamos y él vino a recordárnoslo. Por eso nos gusta tanto. Como el flan —preferible al incumplido plan médico que da artistas sin cobertura— o como su música, tan de ningún lado que lo es a la vez de todas partes. Cuesta no obstante decir: nos gusta Kevin. Uno a Kevin lo quiere. Como a Cortázar, a Caetano, Los Beatles, Chéjov, Borges, Ella Fitzgerald, Peter Brook o Mastroianni… Su música no se sienta en la mesa del salón; dice tirémonos un rato en la cama o corramos al sol. No podría asegurar que nos ayude a entender la vida: ya hay muchos que no(s) la explican. Nos ayuda, más bien, a sentir que no la entendemos juntos. De hecho, se entiende mejor el mundo no explicado por Kevin que explicado por cualquier Premio Nobel, al que uno puede admirar como se admira una catedral o un círculo, algo perfecto. Lo genial, en cambio, rechaza la simetría —no se planea, no se proyecta, no se hace: es—, va más allá del mundo y, como la vida, responde 7 al sumar 2 + 0, se ríe en lugar de decir “hay que reírse” y pone el ser en el sur y el sur en el ser. No entiende razones, sólo sentidos. Así entonces: Kevin, más en la vida que en el mundo. Por eso tampoco hace canciones, por maravillosas que le salgan. Sus discos construyen, tema a tema, el planeta Kevin que, aunque lo hayamos olvidado o hayan intentado expulsarnos de él, llevamos no obstante aún dentro. Partes de un sentimiento en el que uno puede meterse cuando se siente solo, o absurdo, o triste. Solo hay que darle al play y seguirlo, tambaleándose aún como los niños, ebrio también él de un paraíso que acaba de abandonar o que está creando*.

*[La metáfora es de Víctor Hugo, y no Morales, que diría el propio Kevin…]

PD: el baterista de coleta, no el más joven aunque si el más jovial, es el gran Zurdo Roizner, memorable sesionista de Astor Piazzolla, Vinicius de Moraes y tantos otros genios, Kevin incluido. Roizner siempre ha sido un elegido entre los ‘elegidos’.

El fantástico programa Encuentro en el estudio está presentado por Lalo Mir y ‘cuidado’ sonoramente por el legendario Portugués Da Silva, de los no menos legendarios Estudios ION, de Buenos Aires.

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16 de septiembre de 2012

Site: http://www.kevinjohansen.com/

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