Ramiro Gallo

Ramiro Gallo


Postales I: Bailongo + Bien parrillita, de y por Ramiro Gallo Quinteto


Enorme violinista y compositor, @ramirogallomusico es, desde hace 30 años, otra de las figuras cruciales del tango de esta época y otro de mis favoritos, con una prolífica obra —siempre sorprendente y, a cada escucha, por redescubrir—, cimentada desde su portentosa orquesta arquetípica (sobre la que volveré otro día) y su maravilloso quinteto, al que pertenecen las dos piezas del vídeo, una formación que creó en 2000, a la par de su importante paso por la @oelarranque, donde fue primer violín y arreglador durante casi una década. Ya en el primer disco de su quinteto, Florece, dejó auténticas joyas del género, entre ellas un par de secciones de su conmovedora Suite Borgeana, que luego grabaría íntegra acompañado por la Santa Fe Jazz Ensemble y que en aquel primer disco de su quinteto se dejaba ver, ante todo, con su pieza El sur, en la que Wynton Marsalis deja un inolvidable solo de trompeta, una pieza que plasma auténticamente la textura y atmósfera del genial cuento de Borges. Buscad esa y otras obras de Gallo (Teclita, Estirpe tanguera, Santa Fe – Buenos Aíres, Don Nadie, Viejo sabio, 18 y Yaguarón, Mi tango…). No os arrepentiréis.



Un apunte más. Si pudiera dividirla en fases, diría que mi investigación transita aún en una primera instancia vinculada, ante todo, a la relación con la energía y el temperamento de los tangos. Están inevitablemente también presentes las relaciones con el ritmo, con la audiopercepción de planos y detalles de la orquestación y, desde luego, con la forma y con un muy primario grado de cierta composición coreográfica, planos en los que no estoy (ni puedo estar) aún focalizado y que son todavía claros déficits de estas impros, al igual que la caligrafía de muchos pasajes, aún por limpiar sin convertirlos por ello en movimientos asépticos. Confío en que en un tiempo pueda focalizarme más en todo ello. De momento, situarme a la altura de la energía y el temperamento de los tangos que abordo sin perder del todo las formas es una premisa ya en sí compleja, que me ha llevado a descubrir interesantes vínculos (obvios, en parte, pero complejamente más sutiles) entre el tren bajo del cuerpo y el binomio del contrabajo con la mano izquierda del piano, a la vez que entre los brazos y el torso y la cuerda de las orquestas. Seguiré informando…


5 de septiembre de 2022