Allegro tangabile, de y por Astor Piazzolla y su orquesta (1968) | Primera aproximación
Inicio hoy, con este primer vídeo, una serie que, por clasificarla de algún modo, he acabado llamando Piazzolla sessions. En ellas, iré centrándome durante un tiempo en la exploración de algunas piezas que Astor Piazzolla compuso sobre sus 50 años (algunos antes y algunos después), a partir de 1968 (los años con el sello Trova, del gran Alfredo Radoszynski), cuando la avasallante y delicada personalidad, la riqueza, osadía y complejidad de Astor se radicalizan y maduran en un camino sin retorno hasta desembocar en el Conjunto 9, una de las agrupaciones más creativas, experimentales y que más satisfacciones dio al propio bandoneonista, según él mismo contaba.

De izda. a dcha.: el poeta Horacio Ferrer, Hugo Baralis (violín), Oscar López Ruiz (guitarra eléctrica), Astor Piazzolla (bandoneón), José Bragato (cello), Antonio Agri (violín), Néstor Panik (viola), Osvaldo Tarantino (piano), Kicho Díaz (contrabajo) y José ‘Pepe’ Corriale (batería).
Empiezo con tres aproximaciones a Allegro Tangabile, composición que integra la Operita María de Buenos Aires (de 1968) e incluida, un año después, en el disco Pulsación, integrado por las cuatro Pulsaciones que Astor compuso para el disco y por las secciones instrumentales de la operita, Ambas orquestas de diez y once músicos, respectivamente, fueron ya la antesala del noneto. En la de la operita —y en este Allegro Tangabile— brillaba el que, según Piazzolla dijo muchas veces, fue, de todos los que tuvo, su pianista predilecto: Jaime Gosis, cuyo sonido y swing, detallaba Astor, eran únicos. [Abajo, Gosis al piano, en el Quinteto del Tango Nuevo de Piazzolla en 1962]. Esas virtudes que Astor veía en su pianista se aprecian a la perfección en Allegro Tangabile, una pieza en la que Gosis logra incluso que el piano parezca, por momentos, una marimba, al margen del vibráfono que realmente integraba la formación, interpretado por Tito Bisio.

Astor Piazzolla con su Quinteto del Tango Nuevo en 1962. Lo acompañaban Oscar López Ruiz (guitarra eléctrica), Antonio Agri (violín), Jaime Gosis (piano) y Kicho Díaz (contrabajo).
Al margen de mi impro, no dudéis en escuchar, sobre todo, esta grabación de Piazzolla en cualquier plataforma, atendiendo a todo cuanto va sucediendo en segundo, tercer y cuarto plano en la orquestación (con la guitarra eléctrica, con el piano, el vibráfono, la flauta…). Es adictiva. Puro desparpajo, soltura, libertad creativa y formal. Astor on fire.

Astor Piazzolla, durante su etapa europea, en los años de Libertango.
En mis impros veréis, por cierto, fallos ante los que paro o sigo según lo sienta. Lo importante, para mí, es mantenerme en relación —más que exclusivamente con el ritmo o los acentos— con la energía, la atmósfera y los detalles de la música, sin cerrarme a fijar nada en cada nueva aproximación, manteniéndome en la impro y la posibilidad de ejecutar cosas a las que la propia música me mueva a ejecutar. Estas aproximaciones no son ni pretenden ser por ello resultado de nada ni aspiran a fijarse en una futura coreografía. Estas aproximaciones son apenas una muestra de un proceso que aspira a restablecer (como ya he escrito en otras entradas) una relación (para mí) perdida y no del todo bien articulada, dentro del tango, entre el baile y la música de cada vez más orquestas posteriores a 1950. Desde ahí, abordo cada una de estas composiciones.
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PIAZZOLLA SESSIONS
7 de mayo – 25 de junio de 2024



